Es sábado por la mañana y me encanta levantarme sin prisas y encima, con día nublado. Desde que tengo a mis dos niños, mis gatitos Tristán e Isolda, los despertares son mucho más dulces (y más tempranos! son unos madrugadores que no me dejan estar más allá de las 8 y media!!!!!!!).

Vienen a mi cama y se acercan para verme. Me dan con la patita, se ponen cerca mío y esperan sus caricias mañaneras. Es gracioso ver cómo se pelean por protagonizar la escena: uno se pone delante del otro, o encima, o a dos milímetros de mi cara...es de risa. Les acaricio, ronronean, se ponen a mi lado, por encima...en fín, ese es el despertar de casi tdas las mañanas, pero el sábado tengo más tiempo para recrearme en esos momentos.

Hoy les he sacado unas fotos, reconozco que soy malísima haciéndolas, y más con unos modelos que nunca se quedan quietos.

Aquí pongo unas cuantas aunque espero seguir en el intento y sacar alguna más agradecida!

Este es Tristán, ya tiene seis meses

Y su hermana Isolda, también con seis meses, claro!


Mirando por la ventana, les encanta echar una ojeadilla cuando la abro para ventilar la habitación

En mi cama, a ellos les gusta mucho más que a mí que se suban y jugueteen entre los cojines...son como verdaderos niños juguetones